Incertidumbre en la frontera de México por nuevas leyes de asilo en EE.UU.

Texas .- En Nuevo Laredo, uno de los pasos fronterizos entre el mexicano y violento estado de Tamaulipas y Texas, todo era confusión, incertidumbre y rumores al entrar en vigor la nueva directriz de asilo de Estados Unidos, que complicará la concesión del estatus de refugiado a muchos migrantes que huyen de la violencia.

La norma, que entró en vigencia el martes, es el intento más enérgico hasta ahora del gobierno del presidente, Donald Trump, para reducir el número de personas que piden asilo en su país. La norma rechaza el asilo a cualquiera que aparezca en la frontera mexicana tras haber viajado por otro país, algo que los migrantes centroamericanos deben hacer.

En algunos puntos de la ciudad seguían llegando migrantes a los albergues, como una familia de 7 miembros -tres de ellos menores- del estado mexicano de Michoacán, que huían de las balaceras y las extorsiones y que se mostraron felices cuando aceptaron alojarles en una de las casas de acogida de la localidad. Aunque alguno tuviera que dormir en el pasillo, todos tenían la esperanza de llegar a un sitio seguro y ponerse en la lista de espera para solicitar asilo en Estados Unidos.

Mientras, en las instalaciones del Instituto Nacional de Migración que hay junto al puente internacional número I, en torno a unos 70 migrantes, muchos de ellos centroamericanos, eran retornados a México con la cita de un juez metida en una bolsa de plástico transparente y un sabor agridulce en la boca.

Durante la tarde del martes, la planta baja de ese edificio era un cúmulo de mujeres acunando a niños, hombres haciéndose preguntas y pequeños correteando ante la atenta mirada de sus padres que esperaban sentados en el suelo hasta que por la noche un autobús los llevó a Monterrey, a 200 kilómetro de distancia. Los autobuses parecían haber sido contratados por la agencia mexicana de inmigración, aunque esta institución dijo a AP la semana pasada que el INM no se encargaba de eso. AP